martes, 24 de febrero de 2015

Hamburguesas de judías blancas

Unas hamburguesas nutritivas y firmes, que se conservan muy bien : las podrás hacer con antelación para llevarlas de picnic o a la oficina!

Ingredientes : 
  • 200g de judías blancas en conserva
  • 1 cucharadita de curry
  • 1/2 cucharadita de pimentón
  • 1/2 cebolla
  • 1/2 zanahoria
  • 1 cucharada de semillas de lino en remojo
  • 1 cucharada de harina de garbanzo
  • perejil picado
  • sal, pimienta
 Picar muy fino la cebolla, ponerla a rehogar con un poco de aceite de oliva. Una vez esté dorada, añadir la zanahoria cortada muy pequeñita y rehogarla hasta que se ablande.
Mientras, machacar las judías con un tenedor, junto a las especias. La consistencia tiene que ser la de un puré grueso. Añadir las semillas de lino, la harina de garbanzo, y mezclar bien. Incorporar las verduras, el perejil picado, mezclar y dejar reposar en la nevera.
Una vez frío, formar bolitas con dos cucharas y aplastarlas en una sarten con un poco de aceite de oliva. Dejar que se doren de un lado, dar la vuelta con mucho cuidado para que no se rompan, y dorar el otro lado. 
Sacar del fuego y reservar hasta que se enfríen. Una vez frías, estas hamburguesas se ponen más firmes y son más fáciles de manipular. Sólo hace falta recalentarlas cuando las necesitemos, y conservarán esta firmeza.

Veggie+ : las judías combinadas con el pan de las hamburguesas componen una proteína de un valor igual al de la proteína animal. Si acompañas tu burger de una gran ensalada verde aliñada con un buen aceite de oliva virgen extra, tienes una comida rápida sana, completa, y equilibrada.

domingo, 8 de febrero de 2015

Pan integral de masa madre

masa-madre-pan-integral-levaduraNo es fácil encontrar pan "de verdad". Muchas panaderías venden pan tipo "baguette", que poco tiene que ver con la baguette francesa : muy blanco, se pone duro muy rápido, y aunque te comas media baguette, tienes hambre al cabo de pocas horas! Además puede llegar a incluir más de 30 aditivosquímicos en su preparación... 
sour-dough-sourdough-masa-madreLa ventaja de usar masa madre en vez de levadura es que el pan es mucho más elástico y se conserva mucho más tiempo, porque contiene más proporción de agua que el pan industrial. También la masa madre al ser fermentada le da al pan unas propiedades nutritivas que no tiene el pan industrial (entre otras cosas, lo hace más fácil de digerir y facilita la absorción de los ácidos aminados del trigo).  

Si el pan fue el alimento principal de nuestros antepasados en tantos siglos, no puede ser tan malo, verdad? No claro, pero tiene que ser de calidad, hecho con ingredientes nobles y tiempo suficiente, no con una cantidad enorme de gluten y levaduras químicas que aceleran el proceso pero no permiten las reacciones químicas naturales. Ahora que se registran tantas intolerancias al gluten, cabe preguntarse de dónde vienen...y como evitarlas. El pan de masa madre permite a muchos celíacos ligeros disfrutar de su buena miga por su mejor digestibilidad. Por todas estas razones, si no encontramos un pan decente en el comercio (a un precio razonable), vale la pena hacerlo en casa. Además es la solución más segura : sabes qué ingredientes le pones a tu pan, y lo puedes conservar muchos días. Y si has hecho de más, también lo puedes cortar y poner en el congelador, sólo te hará falta poner unas rebanadas cada mañana en la tostadora o en el horno : el pan recuperará todo su sabor y textura.

Te atreves a probar a hacerlo? 

Para empezar, necesitarás los elementos siguientes :

La harina :

Floja o de fuerza?
La harina para hacer el pan tiene que ser de fuerza, o "panificable". La harina de fuerza contiene más gluten que la harina floja (12% en vez de 7%), y este gluten es el que permite que nuestra masa crezca correctamente porque nos permite crear, a medida que vamos amasando, una red de filamentos que atraparán las burbujas de aire que formen las levaduras. De esta forma tendremos un pan esponjoso.
Las harinas enriquecidas con malta son más fáciles de fermentar porque los granos germinados tienen enzimas que hacen que los azúcares sean más simples (y así favorecen el desarrollo de las levaduras).

Refinada o integral?
La harina, cuanto más refinada menos saludable, en el sentido de que quitando las partes más fibrosas del trigo, también quitamos nutrientes y vitaminas. Por otro lado, cuanto más integral sea la harina, más costará que leve el pan, porque pesará más! Por eso os propongo en esta receta un pan semi-integral, que permite conservar las ventajas nutricionales y también la esponjosidad.


La masa madre :

La masa madre es una sencilla mezcla de harina y agua que se deja fermentar. La harina contiene naturalmente levaduras (cuánto menos refinada la harina, más levaduras contiene), sólo hará falta ponerlas en un medio húmedo y caliente para que se empiecen a desarrollar. 

Para lograrlo, se pone el mismo volumen de harina y de agua en un recipiente tapado, y se deja fermentar. El proceso puede tardar desde varias horas en verano a varios días en invierno, porque la multiplicación de las levaduras depende de la temperatura. Suelen estar "a gusto" entre 30 y 38 grados, así que la masa fermentará mejor en un ambiente caliente, aunque no tiene que superar nunca los 40 grados, sino se morirían las levaduras. Un buen lugar para la masa en invierno puede ser a proximidad de una estufa, sin llegar a tocarla. En verano ponerla en un lugar en el que le dé el sol le permitirá encontrar su temperatura ideal. 

Sabrás que están empezando a desarrollarse las levaduras cuando veas aparecer en la superficie de la masa unas burbujas. Las burbujas son la señal de que las levaduras están "comiendo" harina, y expulsan dióxido de carbono en su desarrollo. Este dióxido de carbono es el responsable de que se formen luego burbujas en la masa de nuestro pan para que la miga sea bien esponjosa.
A continuación te daré todas las cantidades para que puedas probar a hacer un pan de masa madre. Suele costar un poco al principio porque necesitarás conocer tu harina y "sentir" tu masa, pero después de probar unas veces, ya verás como sale un pan bien aereado y sabroso.

Primero, prepara la masa madre con estas cantidades :

200g de harina integral
200g de agua

Mezcla estos ingredientes en un recipiente bastante grande (por ejemplo de tipo tupper con tapa), y tápalo. Dejalo en el lugar más cálido de la casa.


masa-madre-sourdough
Burbujas en la masa madre
A la mañana siguiente, mira si se han formado burbujas. Si no ha pasado nada, vuelve a cerrar y espera un día más (si es invierno, lo más probable es que sean al menos 2 días de espera). Cuando al fin haya muchas burbujas en la superficie, saca unas dos cucharadas de masa, tíralas y sustitúyelas por su mismo volumen de harina y agua, para volver a tener la misma consistencia. Esta operación se llama "refrescar" la masa, permite que las levaduras tengan más "comida" y puedan seguir desarrollándose. De esta forma, se refuerza nuestra masa madre, teniendo más levaduras en el mismo volumen de antes. Vuelve a cerrar y espera un día más. Al día siguiente tendrías que tener más burbujas aún, y la masa habrá aumentado de volúmen. También es posible que una capa de agua se separe del resto de la masa por sinéresis. El olor tiene que ser el típico del yogur, un poco ácido, pero nunca tiene que oler mal. Si huele mal tiralo todo, y vuelta a empezar!

Lo sabías? 
Se sitúa el comienzo del uso de la masa madre en Egipto antiguo, hace 5000 años
La masa madre está viva, se puede conservar el tiempo que quieras en la nevera, sólo hace falta "darle de comer" cada 2 o 3 días, de la misma forma que lo hicimos antes : quitar dos cucharadas de masa, y sustituirlas por la misma cantidad de harina y agua. Si la conservas fuera, tendrás que tener más cuidado y disciplina a la hora de alimentarla ya que la temperatura varía. 
Existen masas madres que se conservaron 40, 50, hasta 100 años con este sistema de quitar masa y poner harina y agua nuevas.


Una vez tengamos la masa madre, podremos empezar con la masa del pan. Haremos dos masas : una pequeña sólo con harina blanca, otra con la harina integral.



Masa de harina blanca :


300g harina blanca de fuerza

200g agua
5 gramos de levadura fresca 

Mezcla la harina con el agua (fría, no tibia), amasa un poco (2-3 minutos), y deja reposar 5 minutos. Vuelve a amasar 5 minutos, deja reposar 5 minutos. Vuelve a amasar 5 minutos, añadiendo 5 gramos de levadura fresca (es opcional, pero permite que el pan salga más esponjoso). Amasa bien y deja reposar tapado con un paño hasta que la masa doble de volumen.


Masa de harina integral :

500g harina integral
180g salvado de trigo o de avena
400g harina blanca de fuerza
18g sal
700g agua
1/2 vaso de semillas remojadas en agua(lino, sésamo, amapola, pipas...lo que te guste!)


Mezclar en seco las harinas con el salvado y la sal. Añadir poco a poco el agua (fría), hasta tener una consistencia firme que se pueda amasar, pero que se pegue todavía ligeramente a los dedos (casi seguro que la cantidad de agua indicada variara dependiendo de la harina que uses). Amasa para

que se amalgamen los ingredientes (unos 2-3 minutos), y deja reposar la masa unos 10 minutos. Esta
operación permite que la harina vaya absorbiendo bien el agua, y nos permite amasar menos tiempo. Volver a amasar unos 5 minutos, y dejar reposar otros 10. La masa tiene que volverse un poco más elástica. Amasar otros 5 minutos, intentando estirar bien la masa, sin romperla nunca (de esta forma desarrollamos una red de filamentos con el gluten que nos ayudarán a que la masa leve mejor). Dejar reposar 10 minutos.
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Una vez reposada la masa, sacarla, estirarla con las manos para formar un disco grande en la mesa. Sacar la otra masa (la de harina blanca), estirarla en un disco y disponerla encima. Enrollar las dos masas juntas, y amasar para que se vayan amalgamando. Dejar reposar 5 minutos, volver a estirar en un disco grande, y volcar encima la masa madre. Encima, verter las semillas remojadas. Aqui viene lo bueno : replegar el disco sobre sí con cuidado para que no se salga la masa madre, volver a poner la masa en el bol, y amasar hasta que todo este amalgamado.

Cuando esté todo bien mezclado, volcar la masa en la mesa espolvoreada con buena cantidad de harina, y amasar con energía. Primero tendremos una masa muy líquida y muy pegajosa, no hay que asustarse. ;) Necesitaremos unos 15 minutos de amasado para obtener una masa elástica que se empiece a despegar de los dedos y de la mesa. Es un buen ejercicio para los biceps ;), y a la vez es muy satisfactorio ver como la masa va cambiando y va cogiendo más cuerpo.

Una vez veamos que se despega la masa y se ha vuelto muy elástica, ponerla de vuelta en el bol. Aqui si queremos hacer un pan de molde, sacaremos un poco de masa para disponerla en el molde (llenar más o menos a la mitad). Cubrir tanto el molde como el bol con un paño húmedo o un film alimentario, y poner todo en la nevera a fermentar una noche (12 horas). 

A la mañana siguiente, sacar la masa de la nevera. Tiene que haber casi doblado de volumen. Ahora tendremos que "bolear" la masa, es decir darle la forma que queremos que tenga el pan. (El de molde lo dejaremos tal cual, a temperatura ambiente mientras boleamos el resto). 

Para bolear, volcamos la masa en la mesa espolvoreada generosamente con harina, y cortamos trozos de masa del tamaño que nos vaya mejor. Estiraremos ligeramente cada trozo con las manos para luego replegarlo sobre sí. Para hacer una forma de baguette, estiraremos un poco en el sentido del largo, doblaremos las extremidades, y enrollaremos la masa en su lado más ancho como si se tratara de un brazo de gitano. Para panes redondos, replegaremos los lados de la masa como si estuvieramos haciendo un petate, y dejaremos la bola de masa con el lado liso arriba. La idea es que entre aire en la masa para que pueda levar mejor. Hay que manipularla con cuidado, procurando no aplastarla para que no se nos vayan todas las burbujas. 
Una vez boleado el pan, dejarlo directamente en la placa en la que lo vayamos a hornear, dejando bastante espacio entre cada pan (porque crecerá la masa!), tapado con un paño húmedo hasta que aumente de volúmen (20-30 minutos). Mientras, calentar el horno a 230 grados. 


Truco importante : 
Poner abajo del horno un recipiente con agua muy caliente para que se forme vapor. Esto nos permitirá conseguir una costra de pan fina y muy dorada. Justo antes de meter los panes al horno, rajarlos con un cuchillo muy afilado, dándoles el estilo deseado (forma de cruz, de espiga...), y echarles agua con un spray también para mejorar el aspecto de la costra. 

Hornear a 230 grados primero, hasta que crezca el pan hasta su máximo volumen y que la costra se vea dorada. Luego poco a poco bajar el horno hasta 190-200º. El tiempo de cocción oscilla entre 40 minutos para un pan de molde o un pan grande a 15 minutos para panecillos pequeños, asi que tendrás que ir vigilando. Una buena forma de saber si el pan está hecho es golpear la parte de abajo con el dedo : si suena hueco, está hecho!

Si tienes panes de varios tamaños, lo mejor es disponerlos en diferentes placas de horno para poder sacar los pequeños primero.

Una vez sacados del horno, dejar los panes en una reja para que se vayan enfriando sin ablandarse. Nota importante : comer pan caliente está buenísimo de sabor, y malísimo para el estómago, asi que será todo un dilema elegir si esperar o no!


El pan es una mina de nutrientes, y combinado con legumbres permite construir una proteína de calidad igual a la proteína animal. En los últimos años, el pan ha adquerido mala fama por la mala calidad de sus ingredientes (en particular el gluten). El pan no engorda, nos engorda el consumo en exceso (por ejemplo en los bocadillos). Si lo comemos de buena calidad y en cantidad moderada, es un alimento muy beneficioso. Puedes encontrar más info en la web, si buscas "masa madre" encontrarás millones de consejos y trucos!

martes, 3 de febrero de 2015

Pizza express

Ya hablamos en este blog de las "galettes" de trigo sarraceno, originarias de Bretaña. Pues esta receta sería su fusión con una pizza italiana, en una receta express y completa para ovo-lacto vegetarianos : tomate, champiñones, queso y huevo, con su toque de albahaca.

Ingredientes (para 2 galettes) :
  • 150g de harina de trigo sarraceno
  • 70g de queso rallado
  • 20g de queso azúl o Roquefort
  • 10 champiñones
  • 1 diente de ajo
  • 20cl de tomate frito
  • hojas de albahaca
  • 2 huevos ecológicos (opcional)

Preparar la galette con la harina de trigo sarraceno : verter la harina, añadir agua poco a poco removiendo, hasta obtener una consistencia líquida pero espesa. Dejar reposar mientras cortamos los champiñones en láminas finitas. Saltear los champiñones con un poco de aceite de oliva. Añadir el ajo picado y el orégano, dejar 1 minuto y reservar.
 Verter un poco de la masa de las galettes en una sartén con fondo antiadherente, repartir bien la masa en una capa finita. Darle la vuelta cuando empiece a dorar, y disponer encima los demás ingredientes : tomate frito abajo, quesos, champiñones salteados, y el huevo en medio. Tapar y dejar que se funda el queso, mientras se cuece el huevo.
Servir con una hojitas de albahaca. También se puede acompañar de una ensalada de rúcula. 


jueves, 15 de enero de 2015

Risotto de calabaza

Un risotto de un bonito color naranja, bien cremoso y reconfortante! Para preparar un risotto, es importante siempre ir echando el líquido poco a poco e ir removiendo energicamente el arroz : de esta manera conseguimos que se vuelva cremoso.







Ingredientes (para 2 platos) : 
  • 200g de calabaza
  • 100g de zanahoria
  • 1 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 20cl de vino blanco
  • 1 cubito de caldo
  • 200g de arroz redondo
  • sal, pimienta
  • 1/2 cucharadita de comino en semillas
  •  1 hoja de laurel
  • cebollino y perejil
  • mantequilla (opcional)
  • parmesano (opcional)

Picar la cebolla muy finita, ponerla a rehogar en un poco de aceite de oliva (o mantequilla), a fuego muy lento. Mientras, ir cortando las zanahorias en cubitos de 1/2cm de grosor. Cuando la cebolla esté bien transparente y empezando a dorar, añadir la zanahoria y subir el fuego. Dejar que se dore unos minutos hasta que se ablande ligeramente. Añadir la calabaza en daditos de 1/2cm, el comino, el laurel, sal, pimienta, y el ajo entero aplastado (sin piel). Dorar un poco, y añadir el arroz. Dejar que este se impregne un poco del aceite hasta que se vuelva transparente (añadir un poco de aceite si necesario). Añadir entonces el vino, y remover bien, siempre a fuego vivo. Cuando se haya evaporado el alcohol, mojar con un poco de caldo (o el cubito diluido en agua caliente), y remover. Cuando se haya absorbido todo, volver a añadir un poco de caldo y dejar que el arroz lo vaya absorbiendo, sin parar de remover. Repetir hasta que el arroz esté cocido. Removiendo, el arroz se hará cada vez más cremoso. 
Al final, fuera del fuego, se puede incorporar parmesano rallado para ganar en cremosidad.
Servir y decorar con cebollino o perejil.

Truco : si te ha quedado arroz blanco del día anterior y lo quieres utilizar, esta receta también se puede hacer cocinando las verduras y añadiendo el arroz cocido al final : entonces no será un risotto, pero sale (casi!) igual de bueno.

viernes, 9 de enero de 2015

Macarrones con verduras, tofu y salsa fresca de tomate


Esta receta de pasta puede ser un plato único perfectamente equilibrado y fácil de preparar. Te proporcionará una cantidad ideal de hidratos de carbono, proteína, grasas saludables, fibra, vitaminas y minerales. Y a parte de sano, su sabor a mediterráneo te va a encantar!


Ingredientes (para 2 platos) :

  • 150g de macarrones
  • 1/2 puerro
  • 5-6 judías verdes
  • 200g de calabaza
  • 200g de tofu
  • 1 diente de ajo
  • 1 ramita de cebolla tierna
  • 2 tomates
  • 6-7 avellanas
  • 1 ramito de cilantro o albahaca
  • aceite de oliva

Cocer la pasta en mucha agua con sal. Colarla, y añadir un chorrito de aceite de oliva para que no se pegue.

Cortar el puerro finito, ponerlo a rehogar en una sartén con aceite de oliva. Añadir las judías crudas troceadas. Dejar que las verduras se ablanden un poco, y añadir casi toda la calabaza cortada en daditos de medio centímetro (reservar unos daditos crudos para el acabado del plato). Dejar que se dore ligeramente. Agregar el ajo picado, y justo cuando empiece a dorar, incorporar el tomate cortado en daditos. Saltear bien, con un poco de aceite para que el tomate pueda dorar un poco. Añadir el tofú en dados, dejar que se caliente, e incorporar los macarrones. Saltear un poco a fuego vivo para que la pasta se seque un poco y empiece a dorar. 

Preparar la salsa fresca de tomate : triturar un tomate entero con las avellanas y el cilantro (o albahaca, o ambos) con un Turmix. Añadir un poquito de sal, y un chorrito de aceite de oliva a medida que vamos "turmixando". Podemos agregar un poco de ajo (si nos gusta el sabor a ajo crudo).

Servir los macarrones calientes con la salsa fría encima, decorar con la cebolla tierna y los daditos crudos de calabaza (le darán un toque crujiente y fresco al plato). 


Veggie+ : al incorporar unas verduras frescas al plato, además de darle un toque fresco y lleno de colores, nos permite conservar muchas vitaminas y antioxidantes que se habrían eliminado con la cocción.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Crema de calabacín y nueces

crema-nueces-calabacinUna crema de verduras sencilla y sana, con una consistencia espesa y suave gracias a la leche de coco y a las nueces. Es muy fácil de realizar, y se puede comer tanto fría como caliente.

Ingredientes :

  • 3 calabacines
  • 1 cebolla
  • 6-7 nueces
  • 10 cl de leche de coco
  • 1/2 cucharadita de curry
  • aceite de oliva

Picar la cebolla y ponerla a rehogar con un poco de aceite de oliva.
Cortar los calabacines en cubitos de 1cm, incorporarlos al cazo, dejar que se doren un poco y añadir el curry. Agregar la leche de coco, las nueces ligeramente machacadas, y dejar que se haga el calabacín hasta estar bien tierno.

Una vez hecho, triturar todo con turmix. 
Servir con pan tostado, perejil o cilantro picado, y un chorrito de aceite de oliva.


domingo, 14 de diciembre de 2014

Qué aceite, para qué uso?

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En la cocina vegetariana, el aceite es una de las principales fuentes de grasa, por lo que resulta muy importante asegurarnos de su calidad y conocer sus propiedades y usos. También representa un condimento ideal para darle este toque de sabor diferente a una ensalada o un plato de pasta. Aqui encontrarás un listado (no eshaustivo!) de las diferentes opciones que encontramos en el mercado.


Aptos para cocinar :
 

Aceite de oliva : 

Ya existen páginas y páginas que alaban las propiedades de este "oro verde" que ya nadie se atrevería a cuestionar. Pero cuidado, existen varias calidades :
  • Virgen Extra : 
Para los nutricionistas, es la mejor. Se obtiene por presión en frío de las aceitunas. Este proceso puramente mecánico le permite conservar todas las propiedades. 

  • Virgen : 
Si lo consumes en versión "virgen" sin más, el proceso también sera sólo mecánico, pero la calidad de las aceitunas no llega al nivel de extra (extra se limita a los aceites que no pasen de 0.8% de ácidos grasos libres. En cambio "virgen" se usa para aceites que contengan hasta un 2% de ácidos grasos libres. Cuanto menos acidez del aceite virgen, más calidad de las aceitunas, y mejor tratamiento de esas en el proceso). 

  • Refinado :
Si compras el aceite bajo el nombre tan genérico de "aceite de oliva", tienes que saber que este aceite es refinado, es decir que ha pasado por procesos químicos, y/o térmicos, que han hecho que pierda gran parte de sus propiedades que tanto valoramos. Muchas veces este aceite se utiliza para freír, y el virgen o virgen extra se reserva para aliñar las ensaladas, pero no nos olvidemos de que una vez frito, este aceite de pésima calidad acabará igual en nuestros estómagos! Por lo que si utilizamos el aceite de oliva por sus beneficios, lo mejor es comprar exclusivamente el virgen extra, aunque salga más caro (la salud no tiene precio!).


El aceite de oliva sigue siendo el más indicado para freír, ya que soporta temperaturas muy altas.
Si quieres una fritura de sabor neutro, puedes usar el aceite de cacahuete, muy adaptado para temperaturas altas. También puedes usar el de girasol, pero tendrás que elegir entonces uno que sea especial para frituras.

Aceite de girasol :
Aunque casi siempre lo veamos en los supermercados en su versión refinada (de color muy claro), se puede encontrar igual que el aceite de oliva en versión virgen. Tendrá entonces un sabor muy pronunciado a las típicas "pipas" de girasol. Para aliñar ensaladas, resulta buenísimo y otra vez, sus propiedades serán mucho mayores en versión virgen, de hecho poco tienen que envidiarle al aceite de oliva (vitamina E, omega 6, bajo contenido en grasas saturadas...). Para freír en cambio será mejor utilizar el refinado "alto oléico" ya que el virgen y el refinado normal se estropean a altas temperaturas, produciendo además toxinas nocivas para nuestro organismo.

Aceite de cacahuete : 
Aunque no se use mucho en España, es un aceite muy usado tanto para aliñar como para freír en Francia, Estados Unidos o China. Su capacidad a soportar altas temperaturas y a no dar/recibir mucho sabor de los alimentos que bañen en él lo hace ideal para freír.

Aceite de maíz : 
Muy usado para freír ya que aguanta temperaturas muy altas (en su versión refinada).

Aceite de palma : aunque sea poco recomendable debido a su alto contenido en grasas saturadas (además del debate que levantó su producción), si se consume virgen (sin refinar), es una fuente increíble de beta caroteno. En vesión refinada pierde estas propiedades nutricionales.

Aceite de coco : un aceite con muchisimas propiedades para la salud. Entre ellas destaca su acción antiviral, antibacterial y fungicida, siempre y cuando se consuma en versión virgen extra. Representa un excelente sustituto de la mantequilla en la repostería para veganos, ya que se solidifica en temperaturas inferiores a 20 grados. Además da un sabor dulce sin tener que añadir azúcar. Se suele también usar en la cocina de Indonesia.

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Para aliñar únicamente :  

Algunos aceites pierden demasiadas propiedades nutritivas y organolepticas con las altas temperaturas. Como mucho se pueden echar a un plato al final de su cocción, pero en ningun caso se deberían rehogar o freír con ellos. Entre ellos podríamos destacar :

Aceite de pipas de calabaza : es un aceite conocido por sus grandes cantidades de minerales, entre otros el magnesio, zinc y potasio.Tiene un sabor muy particular y un color muy verde, que lo hace interesante para las ensaladas. 

Aceite de pepita de uva : de sabor más bien neutro, este aceite es muy rico en vitaminas, omega 3 y 6, y lo más importante es que no tiene colesterol (además favorece el aumento del colesterol bueno, lo cual hace de él un aliado para la salud del corazón).

Aceite de sésamo : muy utilizado en la cocina china, tiene muchas propiedades antioxidantes. 

Aceite de lino : muy rico en Omega-3, favorece el aumento del buen colesterol. Se recomienda también para combatir el estreñimiento (igual que las semillas de lino enteras o remojadas).

Aceite de nuez o avellana : muy rico en omega-3, su sabor es exquisito en ensaladas.

Aceite de almendra : aunque se conozca más por sus usos externos (en el cuidado de la piel, entre otras cosas), también se puede usar en la cocina (en su versión comestible, claro!) 

Aceite de argan : muy famoso por sus usos externos, también se puede usar en la cocina ya que es una buenísima fuente de omegas 6 y 9, que favorecen el aumento del buen colesterol. 

Para otros usos del aceite de argan, y usos cosméticos de los aceites en general (rosa mosqueta, jojoba, caléndula...), puedes visitar esta página que los tiene muy bien listados.

Veggie+ : las grasas insaturadas, que son las que más ayudan a que baje el colesterol en la sangre, también son las que más tienden a enranciarse, por eso los aceites de semillas se tienen que consumir bastante rápido una vez abiertos. Una buena solución es comprarlos en envases pequeños!